PODEMOS SER UNOS MOROSOS

Podemos Deuda

Entre el nutrido abanico de pedradas al sentido común que ofrece el programa económico del ahora de facto Partido Comunista de España (oséase, Podemos) sobresale una propuesta tan irresponsable como digna de ser tildada de “un tiro en el pie” para la formación encabezada por ese socialista de lengua bífida que es Iglesias. Reza así en el programa con el que concurrieron a las pasadas europeas:

<<Auditoría ciudadana de la deuda pública y privada para delimitar qué partes de éstas pueden ser consideradas ilegítimas para tomar medidas contra los responsables y declarar su impago.>>

Lo que viene siendo un “simpa”, vaya, un “irse sin pagar” del bar. Ciertamente, llama la atención semejante declaración de intenciones por parte de un partido que se pone como meta la expansión del gasto público en políticas “sociales” e incluso la derogación del Artículo 135 de la Constitución a fin de poder incurrir en déficit para emprender keynesianas políticas de “estímulo” (sí, sí, esas que tan buenos resultados dieron en el pasado). A la postre, nuestros acreedores no van a encontrar en un gobierno insolvente una buena razón para mejorar su disposición a prestarnos un duro. Como dijera el infalible Daniel Lacalle en un debate con cierto lacayo de Pablemos: “Día uno tras impagar la deuda: ¿Cómo financias el déficit?”.

Y es que los mercados financieros, y quizá más aún los de deuda soberana habida cuenta de su carácter conservador y averso al riesgo, no atacan, sino que se defienden. A nadie debe hacerle mucha gracia tener en su cartera de inversiones, en su plan de pensiones o en sus ahorros de toda la vida bonos de un gobierno que ha dicho que “no va a pagar”. Tampoco es nada que nuestro país no haya hecho a lo largo de la historia. Durante el siglo XIX la Hacienda Española suspendió pagos en repetidas ocasiones, impagando la deuda pública emitida. Los resultados fueron el cierre inmediato de las fuentes de financiación tradicionales, aunque claro, en aquella época no teníamos un gasto de casi el 50% del PIB que sostener ni a una turba de funcionarios que mantener.

La propuesta en sí, que equivale a no menos que robar a los sufridos acreedores de la deuda soberana de un país gobernado por estos aprendices de Chávez, ni siquiera garantiza que vayan a dejar de darse casos de lo que llaman “contracción de deuda ilegítima”. A la sazón, los señores de Podemos buscan expandir el tamaño del Estado, esto es, gastar más con cargo a nuestro bolsillo, dar más competencia a un ejército de funcionarios que ellos capitanearían y, por encima de todo, echar a la casta actual para consolidar a ellos mismos y a su séquito como neocasta. En ese contexto, ¿qué nos lleva a pensar que el endeudamiento en el que incurrirán en nuestro nombre será mejor o más legítimo que el de los socialconservadores que actualmente dilapidan nuestra renta presente y futura?

Tal vez sería prudente ver cómo le ha ido a países que han tomado una decisión así recientemente. El FMI publicó en 2008 un paper donde estudiaba 257 casos de impago de la deuda pública centrándose en países de América Latina. El estudio concluía que aquellos países que emprendían tan irresponsable medida veían su prima de riesgo escalar 400 puntos durante los primeros dos años, con lo que ello conlleva para la estructura financiera de las empresas del país en cuestión. El cierre a cal y canto del mercado crediticio lleva a los países que apuestan por esta práctica a buscar soluciones poco ortodoxas. Comenta Rallo cómo Ecuador prácticamente se vio obligado a malvender su producción de crudo a China al tener al gigante asíatico como único acreedor posible. Un caso sin duda dantesco, aunque sin duda empequeñece ante las consecuencias de la idéntica decisión que tomó el ejecutivo argentino en 2001 y que llevaron al país a ser vetado del mercado crediticio internacional y a verse obligado a decretar un cepo cambiario en 2011 en virtud del cual se forzó un cupo de importaciones a semejanza de lo que hizo Franco durante la autarquía.

Desde luego, podemos ser unos morosos, pero las consecuencias son tan previsibles como dantescas.

Podeís encontrar también este artículo en el blog Severidades

ValdeCarlos Valderrama Montes

Presidente de Students for Liberty Barcelona, Diplomado en Ciencias Empresariales y estudiante del Doble Grado de Estadística y Economía (UB y UPC).

Blog personal: https://Severidades.wordpress.com/

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