Mi cuerpo y yo: Sobre el principio de autopropiedad

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Corre por las webs un post de un blog que dice refutar el libertarismo en unas pocas palabras. Lo intenta hacer criticando el llamado principio de autopropiedad: que somos dueños de nosotros mismos. El post considera empírica y lógicamente erróneo este principio, y además inmoral (!).

¿Qué es lo que intenta decir?

Primero, caracteriza el principio como “nuestro cuerpo es nuestra propiedad, y podemos hacer lo que queramos con él, siempre que no lo usemos para violar las libertades ajenas. Este uso incluye dañarlo o destruirlo”. Es una caracterización bastante razonable, y no tengo nada que objetar.

Veamos ahora los dos argumentos – bastante malos – que aporta para criticar este principio:

El argumento empírico

  1. O una entidad espiritual controla el cuerpo, o somos nuestro cuerpo.
  2. No hay tal cosa.
  3. Por tanto, somos nuestro cuerpo.

El resto de ese párrafo consiste en repetir la conclusión “No hay diferencia real entre nosotros mismos y nuestro cuerpo”, “no es que tengamos un cuerpo, sino que somos un cuerpo”,”como no hay diferencia esencial entre nuestro cuerpo y nosotros mismos…” Etc.

Repetir algo no lo hace más cierto. Criticaré el argumento empírico, qe es lógicamente válido: de las dos premisas sigue la conclusión. Criticaré la premisa primera.

Esta proposición resulta bastante dudosa y denota haber pasado poco tiempo pensando sobre esta cuestión. La existencia de alma y la identidad con el cuerpo son sólo dos de los posibles candidatos para la descripción del yo. Según la SEP, algunas de estas posibilidades son:

  1. Somos organismos biológicos.
  2. Somos partes de un animal.
  3. Somos partes espaciales de un animal: cerebros, o partes de cerebros.
  4. Somos sustancias inmateriales, almas.
  5. Somos colecciones de estados mentales o eventos.
  6. Realmente no existimos.

Por tanto, el argumento sería válido si fuese un “O alguna de 2-6 es cierta, o somos nuestro cuerpo”. Pero alguna de 2-6 es cierta, y por tanto no somos un cuerpo.

Consideremos por ejemplo el caso de una donación de sangre, de órganos, o de miembros corporales: parte de nuestro cuerpo se pierde. ¿Dejamos de ser nosotros? Parece implausible. El defensor de la identidad cuerpo-persona podrá alegar que o bien lo que cuenta como cuerpo es el fragmento conexo más grande de cuerpo o que la persona reside de alguna forma distribuida en el cuerpo, y que al extraerle una parte, lo que es la persona pasa a dejar de estar ahí.

Ambos argumentos pueden responderse con el siguiente experimento mental: Supongamos que se transplanta la cabeza de A en un cuerpo inerte B de tal forma que, procedimientos médicos avanzados mediante, se logra que el conjunto esté vivo.

Ahora, ¿Quién es A? ¿Su cuerpo inerte ahora descabezado? ¿O es el conjunto de la cabeza de A+el cuerpo de B? Lo primero es implausible, lo segundo sigue teniendo algo de sentido. Consideremos ahora un transplante de cuerpo más. Ahora la cabeza de A se encuentra unida al cuerpo de C. ¿Quién es A?

A es algo que está en la cabeza de A. Podemos debatir si A es su cerebro, si A es su mente, si A es un patrón de información presente en la mente de A, etc. Esto explica por qué consideremos que todos aquellas uniones de cuerpo y cabeza de A son A. Incluso si pudiésemos mantener con vida una cabeza sola, pensaríamos que esa cabeza tiene más que ver con A que su cuerpo inerte. Y llevándolo al extremo, mantener un cerebro flotando en un tanque con electrodos, permitiéndole comunicarse y recibir estímulos del exterior nos permitiría tener a A sin cuerpo y sin cabeza – sin cráneo, al menos-.

La teoría alternativa vendría a decir que la persona ocupa todo el cuerpo, que cuando se secciona la cabeza, la persona se recoge en la cabeza, y cuando se reconecta, se vuelve a extender por el nuevo cuerpo.

El lector puede elegir entre esto o entre la idea de la persona como presencia cerebral, que meramente pierde y gana conexiones nerviosas para controlar uno u otro cuerpo. Es más plausible esto segundo, y por tanto el argumento se cae. Estamos familiarizados con nuestro cuerpo porque lo manejamos todo el rato, y saltar de un cuerpo a otro no es algo en lo que pensemos habitualmente, pero esto no debería llevarnos a confundir con que el controlado es el controlador.

El argumento lógico

  1. El argumento básico de la moralidad es la libertad del individuo para autodeterminarse (P).
  2. Es lícito dañaros o destruirnos, aunque viola nuestra capacidad para autodeterminarnos (P).
  3. 2 entra en conflicto con 1. Debemos descartar 2, o descartar 1 (P/(1+2)).
  4. En el marco liberal, 1 es más cierta que 2 (P).
  5. Descartamos 2, implicando lo anterior que uno no es, como mínimo, completamente propietario de uno mismo (Podría hacer lo que quiera, salvo dañarse o destruirse a sí mismo).

Este argumento recuerda al que hacía John Locke contra la libertad de autodestruirse, argumentando que uno pertenece a Dios, y que Dios deja en tus manos ciertas libertades, pero no todas. Del párrafo 6 del capítulo segundo del Second Treatise of Government,

” But though this be a state of liberty, yet it is not a state of licence: thoughman in that state have an uncontroulable liberty to dispose of his person or possessions, yet he has not liberty to destroy himself, or so much as any creature in his possession, but where some nobler use than its bare preservation calls for it. The state of nature has a law of nature to govern it, which obliges every one: and reason, which is that law, teaches all mankind, who will but consult it, that being all equal and independent, no one ought to harm another in his life, health, liberty, or possessions: for men being all the workmanship of one omnipotent, and infinitely wise maker; all the servants of one sovereign master, sent into the world by his order, and about his business; they are his property, whose workmanship they are, made to last during his, not one another’s pleasure: and being furnished with like faculties, sharing all in one community of nature, there cannot be supposed any such subordination among us, that may authorize us to destroy one another, as if we were made for one another’s uses, as the inferior ranks of creatures are for our’s.”

No creo que haga falta aquí argumentar que Locke depende de la existencia de Dios para decir eso, ni que el autor del post criticad quiera apelar a la existencia de Dios para defender su argumento.

Volviendo al argumento, tiene cuatro premisas, una de las cuales el autor la hace ver como consecuencia lógica de 1+2 (luego no sería una premisa, sino una conclusión intermedia), pero realmente es una premisa, porque tal problema lógico no existe.

Aquí acepto la premisa 2 y 4.

Critico la premisa 1 y la existencia de la dicotomía en 3.

El liberalismo como ideología política no intenta determinar el contenido o base de la moral en general, sino sólo de una parte -la justicia- aplicable a ciertas situaciones. Podría argumentarse que un liberalismo integral sí que es omnicomprensivo y ahí sí estaría el liberalismo definiendo la moral en sí. Pero en cualquier caso, la base del liberalismo sería algo así como el respeto de cada persona a los planes vitales de otras personas: para entrar y modificar el proyecto de otra persona debe pedírsele permiso, siendo esa la diferencia entre un robo y una donación. En cuanto a los planes propios, no parece tener mucho sentido pedirnos consentimiento a nosotros mismos para actuar sobre nuestros propios proyectos, entre los cuales está nuestra propiedad, salvo si acaso en casos donde no estemos en posesión de nuestras facultades mentales (Estando drogado, alguien quiere suicidarse). En general, muchos ejemplos autodestructivos o autolesivos serán casos así y el liberalismo permitiría a otros intervenir para que evitar que alguien termine dañándose. Ahora bien, esto son excepciones justificadas a la regla. En otros casos no hay problema en permitir estos comportamientos: la eutanasia, las drogas, los combates de boxeo (doy permiso para ser dañado), o incluso el sedentarismo (Una vida cómoda a cambio de morir antes) serían ejemplos.

En tanto la libertad del individuo para autodeterminarse no es la base de la moralidad para el liberalismo integral (lo es el respeto a proyectos de vida), es compatible admitir este principio con la existencia de situaciones puntuales donde otros tengan justificado evitar la autolesión,

Con todo, este argumento no es relevante para la crítica al principio de autopropiedad. Es coherente defender que uno es propietario de su cuerpo y que no puede tratarlo de ciertas maneras: como dice el filósofo Jason Brennan, la manera en la que soy propietario de mi guitarra no es la misma de la que soy propietario de mi gato. Es decir, que aunque el argumento lógico fuese correcto y uno no pueda dañarse a sí mismo, se podría seguir defendiendo que uno es autopropietario, con esa limitación. El argumento que tiene cierto interés es el empírico.

El argumento moral

  1. La ética no debe atentar contra los principios de la lógica y debe ser simétrica.
  2. El liberalismo reconoce el respeto para con otras personas, pero no para uno mismo.
  3. 2 es una violación de la simetría.
  4. Por tanto el liberalismo es inmoral.

El argumento es falso, 4 no sigue de lo anterior. Sigue que el liberalismo no es una ética: las éticas per se no son morales o inmorales, son correctas o incorrectas.

Habría una manera de intentar reparar esto, que sería apelar al evidencialismo : la idea de que es inmoral mantener ideas erróneas (Porque hacerlo puede dañar a otros) Sin embargo, esto se refiere a la persona (Un liberal sería inmoral en tanto defiende algo que no es cierto) pero no a un sistema de pensamiento (Que es el que sería correcto o falso).

Sin embargo, el argumento sí valdría para invalidar al liberalismo como ética, pues sí es cierto que la simetría es seguramente el principio más aceptado para la validez de una ética. Nos resultaría extraño que una ética dijese “A puede dañar a todo el mundo, pero nadie puede dañar a A” por la evidente asimetría resultante. Las asimetrías en ética deben provenir siempre de principios simétricos superiores: el caso de la propiedad es uno de ellos, es asimétrica en tanto uno es propietario y los demás no, pero eso se justifica a partir de una teoría de la propiedad que sí debe ser simétrica (Adquisición e intercambio justos, etc…)

¿Viola el liberalismo la simetría? No.

Consideremos una teoría ética errónea: el egoísmo (e.g. el egoísmo racional defendido por Ayn Rand). Esta teoría defiende que lo ético y racional es hacer lo que satisfaga el propio interés (entendido de cierta manera más allá del uso usual del término propio interés, dirían los Objetivistas). Esta ética es simétrica. No dice que todo el mundo deba servir a mi propio interés, sino que cada uno debe servir al suyo.

El liberalismo dice que cada uno debe respetar los proyectos de otros. Aunque dijésemos que “Nadie puede violar los proyectos de vida de nadie”, el hecho de que consentimiento mediante se pueda hacer (Porque no sería una violación, sino una colaboración), hace que la objeción que planeta el artículo no vaya a ningún lado.

La propiedad del cuerpo permanece intacta ante los argumentos confusos y erróneos aquí tratados.

EDIT: Este argumentario me recuerda también a los que hacen algunos seguidores de Gustavo Bueno, errados igualmente. Aquí tenéis seis horas de conferencias, en cuatro partes sobre lo que dicen los buenistas al respecto. O lo que intentan decir, pues esta gente no es conocida por su claridad conceptual.

EDIT2: ¿No podemos decir que, aún con todo, el cuerpo sí es parte de nosotros en algún sentido? Sí. Pensemos en qué decimos cuando respondemos ante otros quiénes somos, o de qué manera nos vemos a nosotros mismos en general. No tendemos a pensar en nuestra identidad última (ya hemos visto cuál es), sino la forma en la que nos expresamos en el exterior. Alguien puede decir ante un quién eres, que es un estudiante, un culturista, un empresario, o un cantante en un grupo de metal progresivo. Esto es, nos definimos por nuestros proyectos personales, y el cuerpo forma parte de todos ellos (Porque siempre lo usamos para hacer cualquier cosa). Este argumento va más allá del cuerpo y se extiende a otras posesiones personales. En ese otro sentido del que estamos hablando, robarle a alguien su ordenador sería cualitativamente similar a robarle a alguien un riñón (La gravedad relativa del crimen dependerá en cada caso. El hecho de que estemos más unidos a nuestros órganos internos suele venir del hecho de que es doloroso extraerlos, de la finitud de su número y del uso intensivo que le damos a ellos, pero podemos imaginar un mundo de transplantes fiables, indoloros y baratos, donde los robos de órganos internos serían en muchos casos una trivialidad frente al robo de un ordenador personal ).

EDIT3: Me doy cuenta ahora de que los argumentos que critico eran aún peores de lo que pensaba. El argumento empírico también se cae porque aunque se acepte que uno sea su cuerpo, de ahí no sigue que uno no pueda ser propietario de sí mismo.

EDIT4: El argumento empírico, si fuese válido, establecería que uno es  su cuerpo. El argumento lógico, si fuese válido, establecería que uno no puede dañarse a sí mismo (Estaría en alguna relación entre sí mismo y sí mismo igual a la existente entre uno mismo y los demás), pero no establecería que uno es su propio cuerpo. Depende de lo que nos interese (criticar la estructura de derechos típica del liberalismo o la autopropiedad) se puede intentar hacer un argumento u otro.

[Nota: Más información sobre el tema en éste artículo]

José Luís RicónJosé Luís Ricón
Graduado en Ingeniería en Tecnologías Industriales, estudiante de Máster en Ingeniería Industrial. A veces escribo sobre filosofía, política o economía.

https://artir.wordpress.com/

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