Desmontando la estrategia política de Podemos II

libertad
¿QUÉ DEBERÍAMOS DECIR LOS AMANTES DE LA LIBERTAD?

 

RECOPILANDO…

En un artículo anterior (Click aquí) traté de explicar las claves del éxito político y comunicativo de Podemos, y el marco teórico en el que se desenvuelven su discurso y sus dirigentes. Las consecuencias del marco se podrían resumir en que los vocales y representantes de Podemos en los medios de comunicación hacen un discurso aglutinador de mayoría social (la viabilidad de las propuestas es secundaria), que por lo tanto, se identifique con la mayor parte posible de ciudadanos, articulándolo con significantes flotantes muy concretos y estableciendo significados que les convienen a ellos por ideología personal, para llegar de esta manera al poder político por vías democráticas. Por tanto, se trataba de enfatizar que se ha abierto una batalla por las ideas, una batalla por definir los significados de las cosas, y de esa manera, de influir en la percepción y decisiones de la población, una batalla por construir hegemonía, por construir el sentido común de las gentes, a través de los medios de comunicación.

Esto lo hice con una doble intención. La primera es tomar conciencia del fenómeno en términos concretos y entendibles, para podernos ubicar y explicarnos los hechos. El segundo y más importante es que, una vez ubicados y reconocidos los elementos clave, poder pelear en esa arena política. Por lo tanto, voy a intentar dar algunas claves que todo amante de la libertad debería tomar (o por lo menos considerar) en su discurso para poder pelear decentemente en el terreno de la creación de sentidos comunes, teniendo en cuenta el cuadro teórico descrito en el artículo anterior.

LA LIBERTAD

Primero de todo, un liberal, públicamente, no debería llamarse a sí mismo liberal. ¿Y esto por qué? Pues porqué en la coyuntura actual el término “liberal” se asocia a “neoliberal”, que tiene una carga afectiva negativa importante, es un concepto demonizado en la cultura del momento, al igual que el término capitalismo. En todo caso propongo un nombre que da título al presente artículo: “amante de la libertad”. Nadie o casi nadie está hoy en contra de la libertad, es un concepto romántico, usado en todas las épocas históricas, que mueve pasiones, con carga afectiva positiva y con el que casi cualquier persona se puede identificar. Pero el tema está en cómo definimos esa libertad. Por ejemplo existe la libertad positiva (autorrealización, que puede implicar coacción sobre otros) y libertad negativa (que implica la no coacción de otros sobre el individuo). Cuando el marxista habla de libertad, habla de libertad positiva, y cuando el liberal habla de libertad, habla de libertad negativa. Ambos usan el mismo concepto, el mismo significante flotante, pero tienen distintos significados implícitos. Así que, un liberal debería añadir a su discurso que él es un “amante de la libertad”, entendiendo como libertad el hecho de “que no se metan en tu vida privada y que te dejen dirigir tu vida” (menos regulación), “que no te roben más” (bajar impuestos), “que te dejen expresar tus ideas libremente” (libertad de expresión), “que te dejen decidir sobre tu cuerpo” (aborto, drogas), etc. Por tanto, lo conveniente sería traducir en el discurso el concepto de libertad negativa, apelando tan solo al concepto de libertad como significante flotante clave.

LA DEMOCRACIA

El significado de este concepto es uno de los que tiene que ser combatido en los medios de comunicación. Pablo iglesias primero de todo define democracia, aludiendo a los griegos, por “demos” (pueblo) y “kratos” (gobierno o poder absoluto). De ahí salta a que, como el Estado somos todos, y lo que es del Estado, es del pueblo, puesto que el primero representa los intereses del segundo, ser demócrata es nacionalizar y estatalizar sectores de la economía (dicen que pasan a ser propiedad del pueblo). De esta manera en los medios de comunicación se atreve a decir que la democracia es expropiación, o lo dice con otras palabras más suaves. Bien, ¿cómo combatimos contra este significado que los amantes de la libertad sabemos que es una falacia? Con otra retórica: si la democracia significa que el poder reside en el pueblo, ¿por qué hemos de delegar tantas decisiones sobre cosas importantes de nuestras vidas a los políticos? Eso no nos hace ni libres ni apoderados, nos hace dependientes y vulnerables, sin poder para decidir sobre nuestras propias vidas. Y si el dinero y el ahorro te otorgan capacidad de negociación y poder, ¿no sería deseable que se bajasen los impuestos y de esa manera aumentar los ahorros de las familias? Por tanto, quien sube los impuestos o quien pretende regular en exceso o nacionalizar, haciéndose cargo él de las decisiones importantes de nuestras vidas, no es demócrata, de hecho podríamos decir que es “anti-democrático”. Además, no vamos a hablar de privatizar (otro término profundamente demonizado), hablaremos de “devolver a la gente, al pueblo, lo que antes era propiedad de los políticos”.

LA CASTA

Todo esto nos lleva a la dicotomía latente que hay en el discurso de Podemos y que se podía ir dilucidando a lo largo de este artículo, y de hecho, es lo más importante. Lo bueno del concepto “casta” actualmente es que Podemos prácticamente ha hecho todo el trabajo. Nosotros simplemente hemos de incluirlos en él. Hemos de decir que si casta han sido los políticos (y los empresarios que se han aliado con estos), Podemos, que también son políticos, son y serán casta igual. De hecho podríamos hablar incluso de “neo-casta”. Debemos hacer despertar en la gente las sospechas hacía ellos. El problema es que al no haber tenido responsabilidades políticas aún, no se les puede acusar de nada grave en este aspecto, aunque nosotros sepamos que se convertirán en casta. Si hacen cualquier tipo de pacto con políticos o empresarios, si hay señales de que su nivel de vida haya aumentado considerablemente o de si se codean con ciertas personas importantes, hay que señalarlo. Cualquier cosa que hagan igual que la casta, hay que señalarlo, porqué eso determinará su condición de casta tal como viene definida.

EN RESUMEN…

En resumen, hay que elaborar un discurso en que Podemos es casta, igual que PP, PSOE e IU, que son anti-democráticos (por querer robarles a los ciudadanos más de la cuenta, democracia es bajar impuestos y privatizar), y que son liberticidas (por querer regular por todos lados nuestras libertades y dirigir nuestras vidas). Por otra parte el pueblo debería identificarse como “amantes de la libertad”, en contraposición a los políticos en general (inclusive Podemos) y al inmenso Estado. Estos son a mi juicio, los ejes sobre los que hay que trabajar a más corto plazo, y todo ello traduciéndolo en frases sencillas, chocantes e intuitivas. Por tanto, hay que contraponer político-Estado-casta vs. pueblo-libertad-democracia tal como los hemos definido arriba. Y sobre todo, hay que repetir estas cosas muchas veces, en todos lados, en el bar, en las redes sociales, en la televisión, en conferencias… Y hay que recordar también contra quienes luchamos: no contra los votantes, sino contra los dirigentes, con nombre y apellidos. Solo así podremos disputarles la batalla por el sentido común de la sociedad, que buena falta nos hace a los amantes de la libertad.

Adrián FernándezAdrián Fernández
Estudiante de psicología en la UB. Estudio autodidacta de filosofía, ciencia política y ciencia económica. Anarcocapitalista. Blog personal: Anarquía de Mercado.

1 Comment

  1. Heber Rizzo 16 diciembre, 2014 Reply

    Como punto de partida no está mal. El principal error es lo de “amante de la libertad”; es una frase, no una palabra, y por lo tanto incómoda de recordar y/o de incluir en una frase.

    Si bien no me gusta mucho el término anglosajón, pienso que de todos modos el término “libertario” sería mucho más asimilable.

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