Desmontando la estrategia política de Podemos

Desmontando la estrategia política de Podemos

Nota: Podeis consultar la parte II “Que deberíamos decir los amantes de la liberad” clickando aquí
Con menos de un año de vida, Podemos se ha convertido en la fuerza política con mayor intención de voto para las próximas elecciones generales. ¿Cómo es esto posible? ¿Cómo un partido político, surgido de “la nada”, ha podido arrasar con el bipartidismo que había estado vigente por más de 3 décadas?

Hoy no vamos a discutir sobre sus propuestas políticas y económicas, de si son utópicas, inmorales o simplemente disparatadas. Hoy nos centraremos en lo que ha hecho que gane tanta popularidad entre la ciudadanía: su discurso. Para comprender por qué Pablo Iglesias y sus camaradas dicen lo que dicen, debemos atender al marco teórico en el cual se desenvuelven: Antonio Gramsci, Ernesto Laclau, Carl Schmitt y Lenin. Sin estos cuatro pilares básicos no se entiende Podemos, así que vamos a aclarar algunos conceptos antes de pasar al análisis concreto.

GRAMSCI Y LA SUPERESTRUCTURA
Gramsci, como crítico heterodoxo, introdujo un concepto fundamental en el marxismo: la superestructura, que se refiere a los elementos ideológicos en una sociedad y época determinadas, es decir, representa la cultura. Según Gramsci, la clase capitalista, a través del control de dicha superestructura, en concreto, a través de los medios de comunicación y de la educación en las escuelas, era capaz de educar a las masas en una concepción de sumisión y de statu quo para hacer que el sistema capitalista se perpetuase generación tras generación y que de esta manera existiese una constante hegemonía y por tanto una legitimación natural del pueblo hacia el régimen establecido. Eso explicaba, para Gramsci, la alienación que sufre la clase obrera respecto su posición económica y social. En resumen, su principal aportación es poner en relieve que existen instituciones creadoras de ideologías y hegemonías culturales, que crean los sentidos comunes de las sociedades y hacen que se perciba el mundo de una determinada manera.

ERNESTO LACLAU Y LOS SIGNIFICANTES FLOTANTES
Ernesto Laclau, marxista de orientación psicoanalítica, analizó el populismo como nadie antes lo había hecho. Un concepto importantísimo de su teoría es el de significante flotante o significante vacío, que no es más que una palabra o concepto que tiene muchos significados, por lo tanto, que está sobredeterminado. Es algo ambiguo, que no tiene un significado único sino que los distintos significados -que representan las diferentes demandas sociales- dentro del mismo significante están en disputa continua luchando por convertirse en hegemónicos, y por lo tanto, de gozo de aceptación social. Lo curioso de estos significantes flotantes es que poseen una legitimidad social incuestionable y un fuerte afecto positivo asociado a ellos. Así que, eso es lo político para Laclau, la lucha por la hegemonía de los significados dentro de cada significante flotante.

CARL SCHMITT Y EL CONFLICTO
La aportación de Carl Schmitt, filósofo jurídico alemán, afín al régimen nazi, es básicamente situar el conflicto social en lo político y donde es esencial la distinción y polarización entre “amigo” y “enemigo”, entre el “nosotros” y el “ellos”, donde dicha distinción implica un fortalecimiento de la identidad de grupo. Sin la distinción del enemigo se hace imposible la política, y por tanto, el conflicto y la victoria que crearían hegemonía en la toma de decisiones y el mito del nuevo pueblo que vence y se superpone a lo antiguo.

LENIN Y LA COYUNTURA
La aportación básica de Lenin se puede resumir en tener en cuenta las circunstancias concretas de la población y época determinadas para configurar un discurso que aglutine a una mayoría social. Esto es, detectar qué demanda la gente y prometérselo para conseguir su voto y hacerse con el poder político. Por tanto, su aportación principal es el pragmatismo en el discurso, aunque ello implique contradicciones entre la ideología y las decisiones políticas.

SÍNTESIS Y MARCO GENERAL
Si aplicamos todos los conceptos y los entremezclamos, aparece un nuevo marco teórico interesante: existe una superestructura cultural donde hay significantes flotantes, cuyos significados se encuentran en conflicto político continuo. Según este marco completo, la clase dominante (para ellos, la clase capitalista) posee el control de la superestructura, des de la cual definen los significantes flotantes, creando así hegemonía ideológica cultural, o lo que es lo mismo, el sentido común de las personas que forman parte de dicha estructura. Con la creación de esa hegemonía, el sistema se reproduce generación tras generación sin que la gente se alborote y sin que haya una revolución social. Dado este marco, quienquiera que desee realizar un cambio radical en el sentido común de las gentes, o lo que es lo mismo, crear una “revolución de las mentes”, debe apoderarse de la superestructura, o como mínimo, combatir políticamente en esa arena, luchando por redefinir los significantes flotantes a su conveniencia.

CONDICIONES MATERIALES DEL POPULISMO
Y es que realmente, este proceso no puede pasar siempre, deben darse unas condiciones materiales determinadas: el proceso de alienación debe deteriorarse. Es decir, debe haber un malestar social generalizado, el cual no se logra canalizar satisfactoriamente des de las instituciones actuales, y por lo tanto, el sistema completo pierde legitimidad y solo entonces, los ciudadanos están abiertos a nuevos procesos y nuevas construcciones, pues solo nos desprendemos de algo cuando nos deja de funcionar. Por tanto, debe darse un momento de malestar general con el statu quo (crisis socio-económica, etc.) y una deslegitimación del sistema político en general (corrupción, etc.), el cual no es capaz de absorber y satisfacer las demandas de los ciudadanos.

CONCRETANDO…
Dicho todo esto y situándonos en la coyuntura actual, vamos a aplicar el marco teórico resultante a los hechos. Primero de todo, estamos pasando un ciclo económico y por lo tanto una crisis también social: el poder adquisitivo de las familias disminuye, mucha gente está sin empleo, etc. Por otra parte, se destapa toda la porquería que se había ido tapando y haciendo la vista gorda todos estos años: casos graves de corrupción en los principales partidos políticos, puertas giratorias entre políticos y empresas, etc. El régimen pues, se consume poco a poco, cada vez más deslegitimado por los ciudadanos que lo sufren, y existe un malestar social generalizado. En este contexto aparece un personaje mediático, que crea programas de debate televisivos (se infiltra en la superestructura) como Latuerka y Fort Apache, y que hace apariciones esporádicas en El gato al agua (Interconomía). A partir de aquí alcanza cierta notoriedad y empieza a frecuentar programas más mainstream como son las mañanas de Cuatro o La sexta noche (más influyentes en la superestructura). En su discurso frecuente, dice cosas sencillas, claras y chocantes (redefine los significantes flotantes, luchando por su hegemonía en el sentido común de los telespectadores) como por ejemplo que la democracia es expropiación o estatalización: ser demócrata es hacer de las cosas bienes públicos (estatales). El concepto de patriotismo que para ellos tiene que ver con que la gente pague sus impuestos en su país (en contra del “fraude” fiscal). Además, usando el concepto de amigoenemigo de Schmitt, traen de vuelta al escenario al enemigo, que es definido como casta (todo el régimen político actual, sin excepción, y en concreto, las élites político-empresariales), y el amigo (lo opuesto y mutuamente excluyente a la casta) es el pueblo o ciudadanía (evidentemente, ellos se definen como pueblo, no son casta).Si además de todo esto añadimos el pragmatismo de Lenin, es decir, promover políticas que los ciudadanos demandan (aunque sean inviables, y lo saben) como la renta básica, más gasto en educación, en sanidad, disminución de la jornada laboral, reducción de la edad de jubilación, etc. Y que visten como el pueblo, no como la casta, y que se protegen de toda crítica ajena con aquello de “su odio, nuestra sonrisa” o lo de “si la casta se altera, es que lo estamos haciendo bien”, tenemos evidentemente un cóctel molotov a punto de explotar.

Enlaces de interés (no tienen desperdicio…):
Ponencia de Pablo Iglesias en las juventudes comunistas:

Podemos y el populismo, debate en Fort Apache:

Adrián FernándezAdrián Fernández
Estudiante de psicología en la UB. Estudio autodidacta de filosofía, ciencia política y ciencia económica. Anarcocapitalista. Blog personal: Anarquía de Mercado.

2 Comments

  1. Kevin 16 diciembre, 2014 Reply

    Estoy a punto de empezar a a leerme su libro referido a esta cuestión y de antemano ya he escuchado a algunos políticos, juristas y filósofos hablar sobre ese peculiar y muy humano tema. Y voy intentar sintetizar la idea porque la conclusión del pequeño escrito es totalmente adversa desde el sensacionalismo y metafóricamente correcta desde la ambigüedad. Antes de seguir diré que me parece un discurso ampliamente sesgado, para oídos que quieran escucharlo y creerlo.

    Verán la teoría de palabras contenedor, o significantes flotantes es una descripción platónica de los ideales y una aplicación histórica al lenguaje, la palabras no tiene un significados o varios con la determinación de concretos desde su creación inicial y estos en momentos históricos surgen o quedan aplastados por otra significación, sino que van ganado, en función de las personas y la sociedad, nuevos significantes, que no significación pura determinada por la R.A.E. Libertad es diferentes para cada oído que escucha, lo que se produce hoy no es distinto de lo que se produjo en las cortes de Cadiz o en la Guerra por la Independencia de las trece colonias, o la Revolución francesa, sencillamente la palabra libertad ya no significa lo que significativa décadas a tras, sino que a causa de la situación social mayoritaria, el sentir libertad, justicia, seguridad, ya no se ve satisfecho por la articulación institucional y política que hoy tenemos, como ha pasado a lo largo de la historia, algunas definiciones no nos sirven, no nos sirve Libre Comercio sin seguridad, No nos sirve estado de derecho, sin garantía, no nos sirve sociedad sin derechos sociales. La mayoría social ha comprendido esto y se ha plasmado en muchos partidos, no solo en Podemos, lo interesante de este último es que ha sido capaz de politizar de nuevo a una ciudadanía desligada de los centros de poder ejecutivo y legislativo, es decir intenta reconfigurar una democracia mas directa, lo demuestra en las bases de su partido y a la ciudadanía, en el funcionamiento de este, demuestra transparencia, demuestra publicidad, así que lógicamente la sociedad va a optar por este tipo de partidos que den satisfacción a las nuevas demandas sociales que curiosamente son las que teníamos unas décadas, no una, sino varias ” políticas que los ciudadanos demandan (aunque sean inviables, y lo saben) como la renta básica, más gasto en educación, en sanidad, disminución de la jornada laboral, reducción de la edad de jubilación, etc”. No mezclen dos conceptos muy importantes, los cambios sociales e históricos se suceden y caen las antiguas configuraciones y se crean nuevas, la sociedad siempre irá por delante de la institución y del derecho. La sociedad va por delante de ideologías institucionalizadas, así evolucionamos,¿ o acaso creen que la revolución liberal fue “Sui Generis”? Un discurso demasiado conservador incluso para los conservadores.

    “Y es que realmente, este proceso no puede pasar siempre, deben darse unas condiciones materiales determinadas: el proceso de alienación debe deteriorarse. Es decir, debe haber un malestar social generalizado, el cual no se logra canalizar satisfactoriamente des de las instituciones actuales, y por lo tanto, el sistema completo pierde legitimidad y solo entonces, los ciudadanos están abiertos a nuevos procesos y nuevas construcciones, pues solo nos desprendemos de algo cuando nos deja de funcionar. ”

    No presenten algo histórico y evolutivo, como algo indeseable, porque esto e lo que da a entender este texto, mas altisonante que racional, demuestra rigidez ideológica y una fuerte pugna contra los cambios sociales, es decir terrorismo ideológico, que tantas guerras regímenes y desgracias nos ha costado, por impedir el progreso legítimo de las sociedades. No avalen lo natural con figuras totalitarias o mal vistas, esto que usted describe se ha producido, en el comunismo, en el liberalismo, en el anarquismo, por la sencilla razón que las ideologías son transitorias y perecederas y son las sociedades las que continúan el camino del progreso

  2. Kevin 16 diciembre, 2014 Reply

    Nosotros somos quien somos.
    ¡Basta de Historia y de cuentos!
    ¡Allá los muertos! Que entierren como Dios manda a sus muertos.

    Ni vivimos del pasado,
    ni damos cuerda al recuerdo.
    Somos, turbia y fresca, un agua que atropella sus comienzos.

    Somos el ser que se crece.
    Somos un río derecho.
    Somos el golpe temible de un corazón no resuelto.

    Somos bárbaros, sencillos.
    Somos a muerte lo ibero
    que aún nunca logró mostrarse puro, entero y verdadero.

    De cuanto fue nos nutrimos,
    transformándonos crecemos
    y así somos quienes somos golpe a golpe y muerto a muerto.

    ¡A la calle! que ya es hora
    de pasearnos a cuerpo
    y mostrar que, pues vivimos, anunciamos algo nuevo.

    No reniego de mi origen
    pero digo que seremos
    mucho más que lo sabido, los factores de un comienzo.

    Españoles con futuro
    y españoles que, por serlo,
    aunque encarnan lo pasado no pueden darlo por bueno.

    Recuerdo nuestros errores
    con mala saña y buen viento.
    Ira y luz, padre de España, vuelvo a arrancarte del sueño.

    Vuelvo a decirte quién eres.
    Vuelvo a pensarte, suspenso.
    Vuelvo a luchar como importa y a empezar por lo que empiezo.

    No quiero justificarte
    como haría un leguleyo,
    Quisiera ser un poeta y escribir tu primer verso.

    España mía, combate
    que atormentas mis adentros,
    para salvarme y salvarte, con amor te deletreo.

    -Gabriel Celaya-

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