En defensa del libre derecho a la defensa

roger

Los hechos acontecidos el Miércoles 7 de Enero en París han tenido una repercusión mundial y han llegado muestras de afecto y solidaridad desde todo el mundo. El brutal atentado contra la revista satírica Charlie Hebdo sacudió a la opinión pública y política de todo el planeta e hizo saltar todas las alarmas. Todos los medios sacaron en portada los hechos acaecidos el día 7 de Enero, y algunos con valentía pusieron las portadas satíricas por las que se atentó contra el semanario francés. Dos hombres vestidos completamente de negro entraron con fusiles AK-47 y mataron a doce personas, entre ellos el editor del semanario. Es difícil asimilar esta frase: doce personas fueron asesinadas por hacer un dibujo. La libertad, no solo la de expresión, había sido atacada. Y digo no solo la de expresión, que es de la que más se ha hablado estos días, porqué el libre derecho a la defensa tampoco pudo ser ejercido debido a las restricciones institucionales sobre la posesión de armas en gran parte de Europa.

El derecho a la defensa y a la protección de la integridad física de uno mismo, más allá del monopolio público de la violencia que poseen las instituciones estatales, debería ser algo fundamental. Como bien es sabido, en la Segunda Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos aprobada el 15 de Diciembre de 1791 dice Siendo necesaria una milicia bien ordenada por la seguridad de un Estado libre, el derecho del pueblo a poseer y a llevar armas no será infringido. El Estado americano no monopoliza el derecho a la posesión de armas sino que no prohíbe a su población poder disponer libremente para salvaguardar su integridad física. Y fijaos que no prohibirlo no es equivalente a obligar a la gente a tener armas. Habrá ciudadanos que las tengan y habrá ciudadanos que no. El derecho se puede ejercer o se puede no ejercer. Pero en Europa el derecho no se puede ejercer dentro del marco legal. Un ciudadano europeo no puede adquirir de manera legal un arma para preservar su integridad.

Si un ciudadano quiere adquirir un arma debe saltarse la ley y enfrentarse a penas y sanciones. A los delincuentes que poseen armas no les importa saltarse una ley más. Por tanto, los que quieren usar las armas con fines ofensivos son los que habitualmente las tienen. Y la población que querría usarlas con fines defensivos tiene el acceso restringido. De la misma manera que la prohibición de las drogas protege a los narcotraficantes, en cierto modo, la prohibición de armas deja indefensos a los ciudadanos corrientes ante los delincuentes que, saltándose el marco legal, sí poseen armas. Quien quiere tener armas con finalidades claramente ofensivas las tiene independientemente del marco legal. La prohibición limita el derecho a la defensa, y es legítimo que todos tengamos derecho a defendernos en igualdad de condiciones, cosa que hoy dificulta la legalidad vigente.

Pero el argumento para la prohibición es que las armas matan. Una sociedad bien armada es una sociedad violenta y criminal. Es curioso que uno de los países con las tasas de criminalidad y delincuencia más bajas del mundo y famoso por su neutralidad y pacifismo como es Suiza sea el tercer país más armado del planeta, con 46 armas por cada 100 habitantes. Y casualmente, Suiza mantiene el sistema que inicialmente reflejaba la Segunda Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos, pues su ejército es una milicia. Las armas en Suiza son legales después que se ratificase en referéndum el año 2011 el derecho a la posesión de armas con un apoyo del 56%. Del mismo modo que la marihuana es legal en Holanda y no todos los holandeses son unos adictos a la planta de la alegría, las armas pueden ser legales en un país y ese país no ser un nido de violencia y criminalidad.

Sé que muchos pensaréis en Estados Unidos cuando un alumno entra en una universidad y mata a muchos de sus compañeros y luego se suicida. ¿Pero dirías que se deben prohibir los coches porque muchos jóvenes los conducen bajo los efectos del alcohol y provocan accidentes que acaban con su vida y con la de terceros?  Está claro que una sociedad debe predicar valores de responsabilidad, porque más libertad es más responsabilidad. ¿Pero que gran parte de una sociedad esté enferma (tal y como nos dice nuestro amigo Pablo Iglesias en éste vídeo, donde hace una gran defensa del derecho a la posesión de armas) es argumento suficiente para negar el derecho a poder defenderse a aquellas  personas que sí que son firmes con los principios de responsabilidad y la libre defensa? ¿Debemos prohibir el ejercicio de la libre defensa a la población porque una minoría haga un uso desafortunado?

Estoy seguro que si les preguntamos a los encargados de las gasolineras que tienen turno de noche si se sentirían más seguros con un arma tras el mostrador la mayoría afirmaría con rotundidad que sí. Como los joyeros que las tienen escondidas tras el mostrador para defenderse en caso de atraco.

La prohibición no ha evitado que los terroristas tuvieran AK-47. La prohibición no evitó que Breivik tuviera una pistola y un rifle para asesinar a 77 personas a tiros. La prohibición solo hizo que los terroristas de París y Breivik tuvieran armas, pero que la población no las tuviera. Que la población no pudiera defenderse en igualdad de condiciones. Que no pudiera ejercer su legítimo derecho a la defensa.

Roger JetoRoger Medina. Estudio Economia a la Universitat Pompeu Fabra.

M’agrada la política, la història i l’economia. Sóc liberal llibertari i independentista català.

http://roger-medina.blogspot.com.es

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