El vestido nuevo del Leviatán (II)

leviatan II

El hedonismo político requiere un Estado benigno o un ciudadano conformista. A falta de ambos, es una actitud temeraria. -Anthony de Jasay

Autoridad política. ¿Consentimiento, coacción o inercia?

En la primera parte de esta reflexión, concluimos que el Estado es una institución formal que nace como árbitro focal de última instancia, se diferencia  o delimita mediante la comunicación, es legitimado por aceptación social, se reproduce como un meme autopoiético y sobrevive por autoinmunidad frente a las ideas disruptivas.

Sin embargo, es oportuno discutir qué problemas están asociados al mismo en calidad de monopolio de la autoridad, la fuerza y el consentimiento y posibles sistemas de organización alternativos.

Empecemos discutiendo la noción de Estado como “árbitro focal”. Si aceptamos la tesis hobbesiana de que todo acuerdo mutuamente convenido requiere de un ejecutor externo independiente, un estado nunca podría emerger a través de un pacto o contrato social, pues implicaría la intervención de un tercero, un estado previamente existente. Un acuerdo entre partes tiene fuerza vinculante por acción de un tercer agente externo.  Sin embargo, no existen intermediarios en los conflictos entre estado y ciudadanos ni en los conflictos entre los distintos agentes estatales. El Estado actúa en un estado de naturaleza anárquico caracterizado por regulaciones y deberes auto-impuestos, porque no hay un agente superior que pueda obligarlo (Michael Taylor). Así, pues el poder político carece de legitimidad para la toma final de decisiones y arbitraje, ya que, si bien, por inercia, imitación o asimilación (concepto de meme egoísta y agente autopoiético), es designado como árbitro focal de última instancia para la resolución de conflictos, no es un ejecutor independiente. Nada más alejado de la realidad. De hecho, media sus propios conflictos con los ciudadanos.

La legitimidad de la autoridad política por otro lado, reúne cuatro características que la diferencian del resto de organizaciones sociales (Michael Huemer): generalidad (todos los ciudadanos tienen obligaciones políticas), particularidad (la autoridad es específica a los residentes de un área geográfica concreta), independencia del contenido (no está restringida a un ámbito concreto y es vinculante aunque sus decisiones sean erróneas o injustas, ergo es arbitraria) y supremacía (como ya hemos dicho, no existe agente por encima o en competencia con el Estado, exceptuando, con matices, las constituciones y determinadas leyes internacionales).

Al mismo tiempo, la aceptación de dicha autoridad no reúne los tres elementos básicos y fundamentales de lo que consideraríamos un consentimiento válido: la opción de desvincularse del pacto (para salir de tu jurisdicción generalmente debes solicitar el permiso a otra autoridad estatal, a menos que decidas instalarte en la Antártida), el disentimiento explícito debe prevalecer sobre el consentimiento implícito alegado (ha quedado patente que no es así) y cualquier obligación contractual debe ser mutua (algo que queda refutado por las nulas consecuencias sobre el contrato social de los errores, fallos o negligencias del Estado).

Una vez expuestos los problemas asociados a la autoridad política, ¿qué alternativa podría plantearse? A modo de resumen, sustituir el actual orden social orgánico por un sistema dotado de instituciones voluntarias que permitan la igualdad de la libertad, la reciprocidad entendida como ausencia de privilegio, la convivencia pacífica y la soberanía individual. Ésta última se basa en la cooperación, la libertad u autonomía contractual, la competencia y la asociación (o secesión) voluntaria de los individuos.

Una organización que garantice la pluralidad humana en sus planes de acción, valores y objetivos. Una red de jurisdicciones funcionales solapadas o entrelazadas, en competencia y sin adscripción territorial (FOCJ, Bruno Frey), con un sistema legal policéntrico (http://fee.org/freeman/detail/what-is-polycentric-law) y libertad de tránsito, es decir, que permita el “efecto salida” o “votar con los pies” (Buchanan, Tiebout), siendo el ciudadano el que escoja voluntariamente su jurisdicción (o FOCUS) y no el Estado-Nación a sus residentes (sistema “excéntrico”). Una organización social cuya vía de entrada es el contrato voluntario, es decir, la afiliación a la comunidad. “La rebelión contra mi identidad es la mejor forma de expresarla” (Alasdair MacIntyre).

Cabe profundizar en ejemplos de división político-territorial como el suizo, con 2740 comunas políticas o Gemeindeverbände, (encargadas de gestionar servicios urbanos y administrar bienes públicos) que se suman a los 26 cantones. Reimaginar las lógicas excluyentes que configuran la jurisdicción actual, que prima la abstracción de las fronteras administrativas frente a los límites sociales dinámicos, flexibles y adaptativos. Estructuras de orden superior no deben interferir en la vida interna de un grupo social de orden inferior, más próximo al objeto del problema, privándole de sus competencias (Principio de subsidiariedad).

Es lo más parecido, por lo tanto, a una democracia directa con reglas de Mercado (no “mercado” o sistema impersonal de precios), asimilando  la “soberanía del elector” a la “soberanía del consumidor” (Hutt, Rothbard). Éste podrá escoger entre modelos económicos, ideologías, servicios y sistemas de votación. En definitiva, y en palabras de Nozick, “un marco para las utopías: un lugar donde la gente pueda libre y voluntariamente asociarse para perseguir e intentar realizar su propia visión de la buena vida dentro de su comunidad ideal pero sin poder imponer su propia visión sobre la utopía a los demás.” http://www.colorado.edu/philosophy/provisionalia/nozick.pdf

Además, en esta utopía capaz de albergar una diversidad de utopías, se resuelven algunos de los problemas intrínsecos de la democracia como herramienta de gestión de la agregación de voluntades o preferencias. A continuación, se presentan algunas de los fenómenos o paradojas a los que nos enfrentamos durante la adquisición, procesamiento, representación y uso de la información para la consecuente administración y adjudicación de recursos.

  1. El Problema del Free Rider, la Tragedia de los Comunes y el Riesgo Moral

Una mayor participación en la esfera pública, a través de mecanismos de democracia directa, puede contribuir a una mayor corresponsabilización y en consecuencia, solucionar dos problemas esenciales de nuestra democracia: el problema del polizón (Free rider) y la Tragedia de los Comunes o Riesgo Moral. En teoría de juegos, el jugador que se aprovecha de la estrategia de cooperación de los demás jugadores recibe el nombre de “free-rider”, pasajero sin billete, polizón o gorrón. Disfruta de los beneficios resultantes del esfuerzo o inversión del resto sin aportar al producto colectivo o Common Pool Resources (CPR). Es el caso de la evasión fiscal, las pensiones públicas (esquema de Ponzi) o la gestión medioambiental. Los individuos asumen en sus decisiones mayores riesgos (Riesgo Moral) cuando las posibles consecuencias negativas de sus actos no son asumidas por ellos, sino por un tercero.

Existe evidencia empírica en el campo de la economía conductual o behavioural economics que la gestión del bien comunal es más eficiente, solidaria y altruista en comunidades pequeñas. En el dilema del prisionero, el porcentaje de jugadas en la que los participantes optan por cooperar incrementa del 12% al 78% cuando se conocen (cuando no son jugadores anónimos).

http://econweb.ucsd.edu/~jandreon/Econ264/papers/Bohnet%20Frey%20JEBO%201999.pdf

Además, la solución propuesta va en la línea de las experiencias de bienes comunales exitosas (Elinor Ostrom): adaptación de las reglas a las circunstancias locales, autonomía, flexibilidad, descentralización y mecanismos sencillos de resolución de controversias.

  1. Asimetría de información, ignorancia racional y sesgos cognitivos

El sistema democrático presenta, por otro lado, problemas en materia de información. La influencia marginal de un voto sobre el resultado electoral es totalmente insignificante y los elevados costes de oportunidad llevan a los individuos o a no votar o a votar desinformadamente (Ignorancia racional de Downs). Por otro lado, los ciudadanos sufrimos numerosos sesgos cognitivos, cuyas implicaciones directas en la arena política solemos dejar de lado: el sesgo de la confirmación (aceptamos las pruebas que apoyan nuestras ideas preconcebidas mientras que nos mostramos escépticos con las que son contrarias), el sesgo de la retrospección “color de rosa” (todo pasado fue mejor), el efecto de la primera impresión (damos más importancia al primer evento que a los siguientes, aunque puedan contradecirlo), el efecto señuelo (a puede parecer mejor que b si presentamos una tercera opción parecida a a, pero algo peor), el sesgo de retrospectiva (reconstruimos el pasado con conocimiento actual), la heurística de la probabilidad (tomamos decisiones rápidas aún sin tener todos los datos), el sesgo de la ilusión de serie o apofenia (vemos patrones donde no los hay), el sesgo de correlación ilusoria (correlación no es igual a causalidad), el sesgo de la ilusión del control (pensar que tenemos más capacidad para controlar los acontecimientos externos de la que en realidad tenemos), el sesgo del punto ciego (reconocer los sesgos en la elección de los demás, pero no de los propios)… No debemos olvidas, además, que los seres humanos no somos racionales sino racionalizadores: tomamos decisiones de manera emocional y a posteriori buscamos la racionalidad para justificarlas y cerrar el círculo de la disonancia cognitiva (mirad vídeo https://www.youtube.com/watch?v=_htNx0eWmgs) El responsable o “Traductor” (Gazzaniga), entre otros, de esta atribución de intenciones, según las últimas evidencias en neurociencias, es el córtex prefrontal anterolateral o Área de Brodmann según Moll et al. (2008).

El sistema propuesto, basado en la soberanía del votante en tanto que consumidor, evitaría la externalización de nuestra irracionalidad al resto de la sociedad y proporcionaría los incentivos necesarios para una toma de decisiones, como mínimo, más ponderada y razonada. En una organización de pequeñas comunidades políticas con jurisdicciones solapadas o FOCUS, los errores queden restringidos a la propia esfera de decisión colectiva en lugar de extenderse coactivamente a toda la sociedad.

  1. Selección Adversa

A menudo, personas altamente capaces carecen de incentivos para acercarse a los partidos por la estructura rígida y anacrónica de los mismos y el alto coste de entrada, que implica abandonar sus proyectos profesionales e ideas propias en pos de un programa estanco. Es el fenómeno de selección adversa aplicado al dominio político. En el sistema propuesto, los ciudadanos nos implicaríamos y legislaríamos sobre aquellas funciones que más nos interesasen o importasen y en las que tuviéramos un nivel de conocimientos o experiencia mayor.  En el resto de ámbitos, delegaríamos al FOCUS que, en un sistema en competencia, haya demostrado satisfacer mejor nuestros intereses y ofrecer los mejores resultados.

  1. Paradojas de Arrow y Condorcet sobre la inagregabilidad imparcial de las preferencias electorales

El Teorema de Imposibilidad de Arrow, desarrollado por el Nobel de Economía Kenneth Arrow, demuestra que no es posible diseñar un sistema de reglas o “función de selección social” objetivamente óptimo o superior que regule la toma de decisiones, es decir, la agregabilidad o generalización de preferencias personales, siguiendo criterios racionales.

Ya en 1785, Condorcet en “Ensayo sobre la aplicación del análisis a la probabilidad de las decisiones sometidas a la pluralidad de voces”, describe cómo las decisiones adoptadas siguiendo un modelo de escrutinio pueden ser incoherentes respecto a las que adoptaría cualquier individuo racional. Consideremos, por ejemplo, una asamblea de 100 votantes que deben elegir entre tres partidos: PP, PSOE y PODEMOS.

40  votantes prefieren: PP>PSOE>PODEMOS

35  votantes prefieren: PSOE>PODEMOS>PP

22 votantes prefieren: PODEMOS>PSOE>PP

3 votantes prefieren: PODEMOS>PP>PSOE

En un proceso de voto pluralista, PP gana con 40 votos sobre PSOE con 35 votos y sobre PODEMOS con 25, por lo que PP>PSOE>PODEMOS.

Sin embargo, en las comparaciones por pares obtenemos:

57  prefieren PSOE>PP contra 43 para PP>PSOE.

62 prefieren PODEMOS>PSOE contra 38 para PSOE>PODEMOS

60  prefieren PODEMOS>PP contra 40 para PP>PODEMOS

Lo que nos lleva a la preferencia mayoritaria PODEMOS>PSOE>PP, exactamente la contraria a la elección pluralista.

Ambos modelos demuestran la imperfección de cualquier sistema imparcial de agregación de preferencias (también la democracia directa o deliberativa). El Estado es incapaz de interpretar la “voluntad general” o considerar debidamente las “necesidades públicas”. Sin embargo, la existencia de un “multigobierno” con unidades funcionales solapadas que compiten en modelos y sistemas de agregación de votos permitiría experimentar, evaluar y escoger el FOCUS más adecuado según los fines de cada individuo.

Retos y perspectivas. El hombre es un lobo para el hombre.

Este sistema de organización multinivel presenta, sin embargo, dos grandes retos. Por un lado, la tendencia del ser humano a la territorialidad, al gregarismo y a la segregación. Tendemos a la comparación intergrupal, a autoidentificarnos como parte de un grupo (endogrupo), discriminando a aquellos que no pertenecen al mismo (exogrupo).

Los estudios del psicólogo social Henri Tajfel sobre la identidad social demuestran que la competencia por recursos limitados no es una condición necesaria para la hostilidad intergrupal. Los procesos de categorización per se ya activan sesgos cognitivos del antagonismo entre grupos. En su experimento, cuando los sujetos eran asignados a un grupo (el criterio utilizado era estético: preferir un cuadro de Klee o Kandinsky), tendían a pensar que eran mejores y adjudicaban recursos de manera que el endogrupo siempre recibiera más que el exogrupo, aunque ambos perdieran en términos absolutos (preferían dar 5 y quedarse 6 en lugar de dar 10 y recibir 9).

Otro fenómeno intergrupal ampliamente estudiado es la homogeneidad del exogrupo, la tendencia a percibirlos como colectivos más homogéneos. (Lorenzi-Cioldi). http://www.cairn.info/revue-les-cahiers-internationaux-de-psychologie-sociale-2005-3-page-113.htm.

La segregación es un problema que ya existe en el marco actual pero sería interesante evaluar su relevancia en organizaciones jurídicas como por ejemplo las privatopías o ciudades privadas.

Por otra parte, se enfrenta al problema de la “coordinación de segundo orden“: en la medida en que las acciones de una jurisdicción tienen externalidades negativas o spillovers sobre otras y aumenta el número de jurisdicciones solapadas, se requiere una coordinación entre instituciones, llegando a implicar costes de transacción prohibitivos (ley Scharpf). Una posible respuesta espontánea a este dilema, podría ser una estandarización legislativa progresiva hacia jurisdicciones comunes, mediante un proceso “imperativo de selección” entre el cúmulo de FOCUS. ¿Esto nos acabaría llevando a los Estados tal y como los conocemos? Rotundamente no. No serían marcos impuestos, centralizados y diseñados top-down sino marcos consensuados, espontáneos, voluntarios y emergidos bottom-up. La Wikipedia es el ejemplo paradigmático: toma forma a partir de las contribuciones y la iniciativa descentralizadas de millones de lectores y editores voluntarios. En un futuro artículo, discutiré si pueden surgir sistemas injustos a partir de procesos como éste pero sus ventajas saltan a la vista.

Hasta aquí mi reflexión sobre las características y la legitimidad de la autoridad política, los problemas éticos asociados a ésta y posibles alternativas. Como el niño del cuento de Andersen, hemos descubierto, ante la mirada atónita de los hedonistas políticos, el secreto del Emperador. La figura bestial del Leviatán aparece ante nuestros ojos con toda su fiereza y crueldad, despojado de su imaginario disfraz, desnudo de los mantos galanes del consenso social. ¡Despertad! Es la hora de la libertad.

NOTA: La foto es de Silvia Carpizo. Agradezco especialmente a Adrián Fernández el fructífero intercambio de ideas sobre algunos de los temas tratados.

Bibliografía

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marti jimenezMartí JM

Estudiant de Biomedicina a la UB. BHLibertarian. El Maresme lliure, lliberal i tropical.

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