El terrorismo y la esquizofrenia

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En la opinión pública y en al política en general, cada vez que hay un atentado terrorista se despierta una esquizofrenia liberticida en cuanto a propuestas de políticas para atacar el problema del terrorismo. Desde bombardear, invadir o mandar más soldados a X lugar hasta el espionaje indiscriminado de centros de culto de Y religión (desafortunadamente, esto último, propuesto por un conocido mío).

Primero de todo, al hablar de un problema como pueden ser los ataques terroristas en Europa o en EE.UU, debemos analizar la magnitud del problema. ¿Es algo importante? ¿Cómo de importante? ¿Hay otras causas que nos ayuden a poner la magnitud de ese problema en perspectiva?

Hay una cita del libro de Steven Pinker Los ángeles que llevamos dentro especialmente ilustrativa:

“De hecho, cada año [en EE.UU], menos en 1995 y 2001, han muerto más americanos a causa de rayos, ciervos, alergias a los cacahuetes, picaduras de abeja o “por arder o derretirse la ropa de dormir” que por atentados terroristas.”

Para España, una de las causas de muerte que menos se nos pasan por la cabeza que he podido encontrar en el Instituto Nacional de Estadística es “muerte súbita infantil”, desde 2003 (año que marca el inicio de la guerra de Irak) hasta 2009 la suma de muertes por esta causa es de 521 infantes. Las muertes por terrorismo en España (de la RAND Database of Worldwide Terrorist Incidents) en el periodo 2003-09 fueron 205, y esto es cogiendo un corto periodo de tiempo que incluye el atentado terrorista más importante de la historia moderna de España. La “muerte súbita infantil” es causa de más del doble de muertes en el mismo periodo! Si lo comparamos con otras causas de muerte como caídas accidentales, estas ascienden a más de 12.000 muertes para el mismo periodo (en concreto 12.207), actualmente el terrorismo no es mayor peligro que ese maldito peldaño de escalera o una bañera resbaladiza.

Si las muertes son un buen proxy para los costes del terrorismo en España y en otro sitios, comparado con el resta de problemas mencionados, se hace difícil explicar el porqué se le da tanto peso en la opinión pública, política y medios de comunicación. Puede que sea porque estas otras causas de muerte no vienen acompañadas de una llamativa explosión y sus muertes no están concentradas, pero esto no las hace menos peligrosas. Esto ya debería ponernos en alerta sobre la irracionalidad de rodea el asunto. Otra señal de la respuesta irracional que generan los actos de terrorismo son las propuestas para combatirlo, haciéndose escasa mención a la efectividad, costes y demás de estas. Los homicidios (por parte de no terroristas) y los accidentes de tráfico representan un problema mucho, muchísimo mayor que el terrorismo, pero aunque la tortura y el espionaje masivo ayudaran significativamente (que no lo hace, por alguien que la ha sufrido) a reducir el problema, encontraríamos que proponer esto sería una respuesta desproporcionada. Michael Huemer hace comentarios similares para el caso de EE.UU en una charla TEDx, mencionando en específico que la ‘solución’ del problema, como se planteó la guerra de Irak, que Bush la llamó un ‘frente central en la Guerra contra el Terror‘, ha provocado más muertes de estadounidenses (soldados)  que el problema de terrorismo que inicialmente se quería evitar y, probablemente, más del problema inicial a la vez que se han visto reducidas las libertades civiles de la población (ver a partir de 21:50 para el ‘dick pic’ program, con verificación). Todo esto sin hablar de los costes impuestos en territorio extranjero o de los costes económicos de la guerra. Si la ‘solución’ a problema es ‘peor’ (en cuanto a evitar muertes) que el problema en sí, probablemente nos encontramos delante de una respuesta irracional.

Esto no quiere decir que se deba desmantelar toda política de seguridad antiterrorista, concluir esto de la evidencia sería vulnerable a la crítica de Lucas (ver el ejemplo de Ford Knox). Que veamos un problema de, comparativamente, poca importancia no implica que las políticas de seguridadantiterrorista sean poco efectivas y por lo tanto desmantelables con ningún o bajo coste, sino que puede que justamente sean altamente efectivas, por esto observamos pocas muertes por terrorismo. De lo que sí debería hacernos escépticos es de aquellos que reclaman incrementemos sustanciales de los recursos dedicados a paliar este problema (y no otros), que dediquemos muchos más recursos (y sacrifiquemos más libertades) de los que YA dedicamos (sacrificamos).

Ahora bien, una razón para ser escéptico de algunas políticas (existentes) es su ya comentada inefectividad (espionaje masivo y tortura). Los controles de seguridad de la TSA tampoco parecen ser muy efectivos. (a parte de crear potenciales focos de ataque como las líneas de espera). Todd Sandler (2014) en una revisión de la literatura sobre la evidencia empírica de la efectividad de la política antiterrorista da una visión bastante escéptica (especialmente de políticas más de línea dura) de muchas políticas:

“Desde el estudio de Landes (1978), ha habido un creciente interés en medir la efectividad de políticas contraterroristas específicas. Aunque las barreras tecnológicas pueden inhibir ciertos tipos de ataques terroristas, estas barreras pueden tener consecuencias no previstas en la medida que estas causan una transferencia de ataques. La transferencia es un cambio no intencional inducido por la política sobre el comportamiento del terrorista, que incluye la sustitución del modo o vía de ataque, al ser más difícil lograr su objetivo. Por ejemplo, los detectores de metales hicieron el secuestro aéreo más costoso, mientras que hicieron relativamente menos costoso otras formas de toma de rehenes. Como consecuencia, el número de secuestros aéreos disminuyó a la vez que los secuestros ordinarios se volvieron más frecuentes (Enders & Sandler, 1993). De hecho, la instalación de detectores de metal en 1973 se asoció con un incremento de los ataques terroristas con víctimas (Enders & Sandler, 2012). Para realmente investigar la efectividad de estas barreras, un investigador debe indagar sobre el impacto de la intervención en substitutos y modos de ataque complementarios. En el caso de los detectores de metal, posteriormente, los ataques en embajadas bajaron cuando se instalaron barreras para proteger los recintos (Enders & Sandler, 2012: 166).Landes (1978) no ajustó por estos otros factores. Para juzgar la efectividad de la intervención, uno necesitaría saber los costes y los beneficios resultantes. Esto último es difícil de determinar ya que involucra un contrafactual -el número de ataques en ausencia de intervención [aunque ver el link anterior sobre la TSA].

La transferencia es una consideración clave al evaluar la mayoría de acciones antiterroristas. Por ejemplo, aumentar la seguridad de las embajadas indujo a los terroristas a asesinar oficiales fuera del recinto (Enders & Sandler, 1993). Las acciones para dar seguridad a, digamos, estadounidenses en territorio estadounidense a través de homeland security dieron lugar a más ataques contra estadounidenses en territorio extranjero (Enders & Sandler, 2006). Antes después del 11/9, alrededor de un  40% de los ataques terroristas internacionales estaban dirigidos en contra de intereses estadounidenses, aunque muy pocos de estos ataques han ocurrido en territorio estadounidense después del 11/9 (Enders & Sandler, 2012). Aparentemente, los terroristas sospesaron los cambios, como la teoría de la acción racional predice, y después decidieron donde y como atacar.

Otro desilusión de la política antiterrorista es la aparente inefectividad de las resoluciones y convenciones de las Naciones Unidas. Algunos investigadores vieron una gran oportunidad en estos tratados (Wilkinson, 1986). Estudios sobre la intervención que usan VAR’s mostraron que anteriores resoluciones y convenciones de las Naciones Unidas no tuvieron un efecto visible en los modos de ataque tratados (p.e. atentados bomba, secuestros aéreos o hacer estallar aviones) (Enders & Sandler, 1993,2012). Eso es, la media pre-intervención de los ataques terroristas no difiere de la  media post-intervención después de que el tratado fuera ratificado. Esto no es sorprendente ya que estos tratados no tienen mecanismos de cumplimiento y sólo que unos pocos Estados que no cumplan, pueden deshacer los beneficios de los Estados que sí cumplen.

Los estudios de series temporales también han investigado la efectividad de incursiones antiterroristas retaliatorias, como el bombardeo de EE.UU en 1986 sobre Libia, tras el bombardeo de la discoteca La Belle en Berlín. Enders & Sandler (1993) encontraron sustitución intertemporal, donde los terroristas adelantaban los ataques terroristas planeados en un futuro al presente, para protestar en contra de la incursión. Como consecuencia, los ataques terroristas aumentaron después de la incursión y disminuyeron unos meses después ya que los terroristas tenían que reabastecerse de los recursos empleados. El nivel total de ataques terroristas no cambió en el corto plazo. Brophy-Baermann & Conybeare (1994) descubren el mismo patrón para incursiones Israelitas a terroristas Palestinos.

Usando datos Palestinos-Israelitas, Dugan & Chenoweth (2012) proveen de una comparación entre el uso de disuasión represiva y conciliatoria hacia terroristas. Las últimas premiarían a los supuestos terroristas al abstenerse de usar violencia. Los análisis paramétricos y no paramétricos de Dugan & Chenoweth’s (2012)  muestran que las acciones represivas indiscriminadas llevaron a más ataques terroristas mientras que las acciones conciliatorias indiscriminadas resultaron en menores ataques terroristas. Estos resultados encajan con estudios anteriores sobre la represión inducida como reacción a ataques (ver p.e.Bloom, 2005; Rosendorff & Sandler, 2004; Siqueira & Sandler, 2007).”

Ante esa evidencia, y la (curcial!) que proporcionaremos más adelante sobre las motivaciones terroristas (básicamente, los expertos en el tema, por lo general, están de acuerdo de que el terrorismo funciona como una venganza a políticas del gobierno, en específico la ocupación militar de territorios extranjeros que los terroristas precian[78]), deberíamos reflexionar sobre algunas de las preguntas que plantea el analista de riesgos  Howard Kunreuther para una política antiterrorista sensata:

  • ¿Cuánto deberíamos estar dispuestos a pagar por una pequeña reducción de probabilidades que ya [!] son extremadamente bajas?
  • ¿Cuánto deberíamos estar dispuestos a pagar por acciones que son principalmente reconfortantes, pero hacen nada o poco para mitigar el riesgo?
  • ¿Cómo pueden otras medidas sociales, que algunos piensan que proveen de mayor protección que el contraterrorismo, obtener una mayor atención?

Para estas preguntas, voy a traducir el apartado de Terrorismo del libro The Problem of Political Authority de Michael Huemer, donde describe el problema del terrorismo, su relevancia y a qué tipo de soluciones deberíamos aspirar (desde una perspectiva estadounidense) .

12.4 Evitando el Terrorismo

Desde 2001, los estadounidenses han estado preocupados con la amenaza del terrorismo, y esta preocupación ha llevado a una expansión significativa de los poderes del gobierno central. Podría pensarse que el gobierno es necesario para proteger a las personas de esta amenaza.

12.4.1 La amenaza terrorista

Entre 1968 y 2009 (los años para los cuales hay datos disponibles) los ataques terroristas se han cobrado alrededor de 3200 vidas dentro de los Estados Unidos (casi todas el 11 de Septiembre de 2001) y 64000 vidas alrededor del mundo.[58] Durante el mismo periodo, los homicidios no terroristas dentro de los Estados Unidos se cobraron 802000 vidas.[59] El número total de muertes estadounidenses por todas las causas durante ese periodo de tiempo fue alrededor de 91 millones.[60] En consecuencia, en los Estados Unidos, el terrorismo explica alrededor del 0.4 por ciento de todos los asesinatos y el 0.004 por ciento de todas las muertes. Estas cifras inicialmente hacen difícil ver al terrorismo entre las amenazas mas serias a las que se enfrenta los Estados Unidos o el mundo.

La única forma en la que uno podría ver el terrorismo como una seria amenaza, en consecuencia, es si uno sospecha que el terrorismo futuro va a ser múltiples veces peor que el terrorismo anterior. Esto puede ser cierto si los terroristas consiguieran armas nucleares o biológicas. No hay una forma fiable de estimar la posibilidad de que esto ocurriera; aunque, algunos expertos en la materia han dado valoraciones alarmantes. En 2005, el Senador de los EE.UU Richard Lugar encuestó a 85 expertos en seguridad nacional y no proliferación de alrededor del mundo sobre sus valoraciones del riesgo de terrorismo que involucre armas de destrucción masiva (ADM). De media, los encuestados consideraron que un ataque terrorista nuclear en algún lugar del mundo dentro de los próximos 10 años era un 29% probable y que un gran ataque biológico un 33% probable.[61] En 2008, la Comisión sobre la Prevención de la proliferación de ADM y Terrorismo del gobierno de los EE.UU, consideró mas probable que no, que ocurriera un ataque terrorista con ADM en algún lugar del mundo para el año 2013, siendo un ataque biológico mucho más probable que un ataque nuclear.[62]

Estas valoraciones deberían tomarse con cierto escepticismo, ya que los expertos en seguridad nacional pueden tener un sesgo hacia exagerar las amenazas a la seguridad nacional. Aquellos que están más predispuestos a preocuparse por las amenazas a la seguridad nacional es más probable que acaben siendo expertos en seguridad nacional. Muchos de estos expertos trabajan para gobiernos, que tienden a beneficiarse de la percepción pública de serias amenazas a la seguridad nacional. Y lo que es más importante, las valoraciones de este tipo son las menos fiables y las fácilmente más influenciadas por sesgos.[63] Esta falta de fiabilidad puede que se vea reflejada en el hecho de que las valoraciones de los expertos de la probabilidad de terrorismo con ADM cubren todo el rango desde 0 hasta 100 por ciento.[64] Los expertos que proveen de una detallada consideración de las varias formas en las que una trama terrorista puede fracasar tienden a ver muchos menos riesgos que los indicados en el previo parágrafo.[65]

Mientras que no hay acuerdo ni en la probabilidad aproximada de un ataque terrorista con ADM, hay un acuerdo generalizado de que este ataque tendría consecuencias extremadamente serias, empezando por la posibilidad de cientos de miles de muertes.[66] En el peor de los escenarios contemplado por expertos, las víctimas mortales serían equivalente a unas pocas décadas de homicidios ordinarios en los Estados Unidos. Mientras esto no es una amenaza existencial a la sociedad Americana o cualquier otra, sigue siendo algo preocupante.

12.4.2 Las raíces del terrorismo

¿Por qué ocurren los atentados terroristas? Hay dos amplias perspectivas sobre las motivaciones de la mayoría de terroristas.  La primera es la imagen del ‘choque de civilizaciones’, expuesta elocuentemente por el presidente de los EE.UU George W. Bush en 2001:

“Odian lo que ven aquí mismo en esta cámbra: un gobierno elegido democráticamente. […] Ellos odian nuestras libertades: nuestra libertad religiosa, nuestra libertad de expresión, nuestra libertad de voto y reunión y de disentir unos con otros. […] Estos terroristas matan no meramente para poner fin a vidas, sino para quebrar y acabar con un modo de vida. […] Esto es una lucha de civilizaciones. Esta es la lucha de todos los que creen en el progreso y pluralismo, tolerancia y libertad.”[67]

Según este punto de vista, los terroristas están motivado por objetivos fundamentalmente malvados, y EE.UU es el blanco a causa de sus notables virtudes. Ningún cambio en la política gubernamental, menos una conversión a una teocracia islámica, podría esperarse que tuviera un impacto significativo en las motivaciones de los terroristas.

Otro punto de vista, atribuye el sentimiento anti-EE.UU a políticas específicas de los Estados Unidos en el extranjero, particularmente en Oriente Medio. Entre estas políticas están las sanciones auspiciadas por los Estados Unidos en contra de Iraq tras la primera guerra del Golfo Pérsico; el apoyo de los Estados Unidos a Israel en los que algunos describen como la opresión de los Palestinos; la presencia continuada de tropas estadounidenses en países musulmanes, particularmente en la Península Arábiga desde la primera guerra del Golfo; las recientes invasiones y ocupaciones de Afganistán y Irak, con la consecuente muerte de decenas de miles de ciudadanos de esos países; y el abuso de prisioneros en Abu Ghraib y otros sitios. Cada una de esas acciones, se argumenta, contribuye a una marea de resentimiento hacia los Estados Unidos, particularmente en países musulmanes, permitiendo a grupos terroristas reclutar miembros adicionales.[68]

¿Cuál de estas concepciones básicas es más correcta? La evidencia se muestra fuertemente a favor de la teoría de las ‘represalias de la política exterior’. Para empezar, las declaraciones de bin Laden y otros lideres terroristas llamando a la jihad contra Estados Unidos citan  políticas exteriores estadounidenses concretas como justificación, principalmente la presencia de tropas de los Estados Unidos en la tierra de los dos Lugares Sagrados (la Península Arábiga), el apoyo de los Estados Unidos a Israel, y la guerra y sanciones económicas de los Estados Unidos contra Irak.[69] No citan los valores liberales de la América democrática, ni tampoco tienen como blanco las democracias liberales no involucradas en Oriente Medio. Presuntamente, estos lideres terroristas estarían en una mejor posición para saber sus propias motivaciones que los oficiales del gobierno de los Estados Unidos u otros observadores distantes, y estaría en sus intereses revelar estas motivaciones si aspiran a coaccionar naciones a ceder a sus deseos. En contraposición, los oficiales del gobierno pueden sufrir de un sesgo en dirección de rebajar la responsabilidad del mismo gobierno en los sentimientos terroristas, particularmente si los oficiales no tienen intención de modificar las políticas que puede que hayan llevado a esos sentimientos.

Expertos que estudian las motivaciones terroristas han llegado a conclusiones similares. El antropólogo Scott Atran ha dedicado años al estudio de terroristas en un varios países alrededor del mundo, adentrándose en sus comunidades y entrevistando a terroristas. Atran encuentra que los terroristas contemporáneos están motivador por el ultraje moral llevado a cabo por estadounidenses en contra de musulmanes en Irak, Afganistan y demás lugares. Encuentra que los yihadistas no están motivados por el odio a la libertad y democracia, como Bush afirmó, ni son ‘nihilistas’, como Obama ha afirmado.[70] Ellos se ven a ellos mismos como héroes con el coraje de enfrentarse a un enorme opresor. Como un miembro del politburó de Hamas dijo, ‘George Washington estuvo luchando contra el ejercito más fuerte del mundo, más allá de toda razón. Esto es lo es precisamente lo que estamos haciendo.'[71]

Robert Pape y James Feldman han estudiado todos los 2200 ataques terroristas suicidas que han ocurrido en el mundo entre 1980 y 2009. Encuentran que estos ataques no estaban principalmente motivados por diferencias religiosas. En cambio, casi todos los ataques estaban motivados por un deseo de acabar con la ocupación militar de un territorio que los terroristas preciaban. Esta era la única constante a través de grupos terroristas seculares o religiosos y a través de todos los países, desde Cisjordania hasta Sri Lanka o el Líbano o Chechenia.[72] Esto incluye los ataques terroristas del 11/9/2001 que inspiraron a los estadounidenses horrorizados a preguntar, ‘¿Por qué nos odian?’ Aquí tenemos las palabras de tres de los secuestradores del 11/9:

“Abu al-Jaraah al-Ghamidi: ¿Qué está pasando en países musulmanes hoy en día? Ocupación flagrante sobre la cual no hay duda alguna… No hay mayor obligación después de la fe que repelerla.

Abu Mus’ab Walid al-Shehri: Repeler a los estadounidenses ocupando la tierra de los Dos Santuarios… es la más obligatoria de las obligaciones.

Hamza al-Ghamdi: Y yo digo a Estados Unidos: si quiere que sus ejércitos y gente estén seguros, entonces deben retirar todas sus fuerzas de las tierras musulmanas y dejar todos nuestros países.”[73]

No hace falta decir que el esfuerzo en entender las motivaciones de los terroristas no implica simpatía hacia los terroristas, ni involucra ningún intento de apartar la culpa moral por las acciones terroristas de los mismos terroristas. Una comprensión precisa de las motivaciones de los terroristas, libre de sesgos autocomplacientes, es simplemente el primer paso para entender como evitar ataques terroristas en el futuro.

12.4.3 Soluciones violentas y no violentas

¿Como debería el problema del terrorismo ser abordado? La mayoría de gobiernos se centran en la estrategia de ejecución: rastrear y capturar o matar tantos terroristas como sea posible. Se espera que esto va a incapacitar a la mayoría de personas que, de otro modo, cometerían actos terroristas, además de disuadir a otros que podrían considerar hacerse terroristas. Muchos terroristas han sido capturados o eliminados, y esto presuntamente ha prevenido muchos ataques terroristas que, de otro modo, hubiesen ocurrido.

Al mismo tiempo, hay razones para preocuparse por la estrategia general. Es imposible capturar a todos los terroristas, e incluso capturar a un gran porcentaje de ellos puede ser muy difícil y demandar grandes sacrificios, tanto en términos materiales como en términos de libertades civiles. La persecución va a ser crecientemente difícil en el futuro, ya que a medida que la sociedad avance económica y tecnológicamente, más y más personas van a tener acceso a herramientas que puedan causar gran destrucción. Los gobiernos puede que recurran a crecientes métodos draconianos de persecución. A pesar de todo, estos métodos puede que ellos mismos creen más resentimiento,  llevando a más y más gente a convertirse en terroristas; esto es más probable si los métodos incluyen tortura u otras formas de abuso a prisioneros. Si el gobierno continua las políticas que llevaron a sentimientos terroristas en primer lugar, nuevos terroristas reclutados van a continuar apareciendo de forma regular, perpetuando un constante estado de conflicto. Según una encuesta de Gallup, el 7 por ciento de los 1.6 billones de musulmanes consideraron los ataques del 11/9 completamente justificados, mientras que el 37 por ciento consideraron los ataques o completamente, ampliamente o algo justificados.[74] Con tal gran número de personas dando abrigo a alguna simpatía por el terrorismo, parece que una estrategia efectiva debe centrarse en reducir la marea de indignación en vez de desplegar cada vez más y más violencia para destruir el enemigo. Cuando nos encaramos con oponentes que se obtienen de una comunidad que contiene decenas o centenares de millones de personas indignadas, una estrategia puramente combativa es más probable que produzca un creciente ciclo de derramamiento de sangre que resultará trágico para ambos lados.

El enfoque ideal contra terrorismo sería actuar de alguna forma que nadie, o sólo como mucho muy pocas personas, tuvieran el tipo de cólera que les motiva a cometer ataques terroristas en primer lugar. Si los ataques terroristas están motivados por mera maldad o por el odio de la libertad, entonces esto no es factible [si preciamos más nuestras libertades]. Pero si, como he argumentado, el terrorismo surge como represalia a políticas específicas del gobierno, entonces el problema se podría solucionar a través de la eliminación de esas políticas.

Por supuesto, una nación con un gobierno puede llevar a cabo una política exterior no intervencionista y así evitar ser el blanco de terrorismo. Aún así, debería tenerse en mente que la existencia de un gobierno crea un constante, no trivial, riesgo de que el gobierno vaya a llevar políticas que causen que sus propios ciudadanos sean el blanco de ataques terroristas. La propia imagen del gobierno, casi por su propia naturaleza, es la de una agencia que funciona para combatir amenazas a la sociedad a través de la fuerza. Aunque, si bien no es inevitable, es natural que los gobiernos vayan a reaccionar ante las amenazas percibidas de una forma agresiva que perpetúe el ciclo de violencia. Es más probable que las entidades políticas democráticas den apoyo a estas políticas, en vez de restringir el Estado una vez este ciclo se inicia. En un debate presidencial del 2011, el candidato Republicano Rick Santorum recibió aclamaciones del público al declarar que Estados Unidos fue atacado en 2001 a causa del odio de los terroristas por la libertad, oportunidad y el “excepcionalismo” estadounidense. El candidato rival Ron Paul respondió citando las declaraciones reales de al Qaeda como evidencia de que las políticas exteriores de los Estados Unidos eran el motivo para esos ataques. Paul recibió silbidos de la audiencia por sus comentarios.[75] Esta, ciertamente anecdótica, evidencia sugiere que las entidades políticas democráticas, tienden a preferir candidatos que culpan de las amenazas a la mera maldad de los enemigos de la nación, por encima de candidatos que correctamente atribuyen la hostilidad de los enemigos a previas políticas del gobierno. Este es un mal presagio para la perspectiva de resolver estos conflictes sin un terrible derrame de sangre.

NOTA: Y no tan anecdótica

Como fuente de creación del ISIS también tenemos parte del efecto blowback y algunos de sus miembros también expressan motivaciones similares. Las motivaciones de terroristas tras el 11Mson similares a las que menciona Huemer para el 9/11

Referencias

[58] Todos los datos de las muertes por terrorismo provienen de la Rand Corporation (2011).

[59] Disaster Center 2011a. Me centro en muertes estadounidenses aquí a causa de que datos fiables de EE.UU son mucho más fácilmente accesibles que estadísticas mundiales.

[60] Disaster Center 2011b. Las muertes totales para años no mostrados en la tabla fueron estimados a partir de las muertes totales de los años cercanos.

[61] Lugar 2005, 14, 19

[62] Commision on the Prevention of WMD Ploriferation and Terrorism 2008, xv. Para similares serias advertencias, ver Alison 2004, 15; Bunn 2006.

[63] El método usual para evaluar la probabilidad de un suceso involucra observar su frecuencia en un gran número de ensayos. En el caso actual, no hay instancia alguna de que el suceso se haya observado. Otro enfoque es observar la frecuencia de cuasi accidentes – casos en los que el evento casi ocurre. No hay casos conocidos en los que terroristas estuvieran muy cerca de un ataque con ADM exitoso; aunque ha habido numerosos casos en los que planes terroristas para distribuir agentes tóxicos han sido frustrados, y otros en los que individuos o grupos no autorizados han sido atrapados con muestras de uranio altamente enriquecido (Cordesman 2005, 22-4). La forma mas fiable de evaluar las probabilidades puede ser establecer un mercado de predicciones (ver, p.e. http://www.intrade.com). El gobierno de los EE.UU ha considerado establecer un mercado de predicciones sobre terrorismo pero rechazó la propuesta por razones emocionales (CNN 2003).

[64] Lugar 2005, 14, 19.

[65] Ver Levi 2007. Aunque Levi rehúsa ofrecer una valoración numérica del riesgo de terrorismo nuclear, la impresión que deja es mucho menos alarmista que la de los previos autores. Aún así, Levi aconseja vigorosamente a favor de fortalecer las defensas en contra del terrorismo nuclear.

[66] Levy (2007, 38) menciona la posibilidad de 100000 muertes a causa de un ataque nuclear terrorista en New York; Allison (2004, 4) menciona la posibilidad de medio millón de muertes inminentes a causa del mismo suceso, mas cientos de miles más en las siguientes horas del suceso.

[67] Bush 2001.

[68] Ver, por ejemplo, Hornberger 2006.

[69] bin Laden 1996; bin Laden et al. 1998.

[70] Ver Obama 2004, x: ‘Nor do I pretend to understand the stark nihilism that drove the terrorists that day and that drives their brethren still My powers of empathy, my ability to reach into another’s heart, cannot penetrate the blank stares of those who would murder innocents with abstracte, serene satisfaction.’

[71] Atran 2010, 347. Ver Atran 2010, 53-4, 55-6, 114-15, 290, sobre motivaciones terroristas. Atran (2010, 4-5, 42-3) ponen en tela las afirmaciones de Bush y Obama.

[72] Pape and Feldman 2010, 9-10.

[73] De los vídeos de los mártires del 11/9, citados en Pape y Feldman 2010, 23.

[74] Sobre la encuesta, ver Atran 2010, 57-8; Satloff 2008. Sobre la población musulmana, ver Pew Research Centrer 2009.

[75] CNN 2011; video clip, https://www.youtube.com/watch?v=0xt_c1LlWdg

[78] Pape, Robert A. and James K. Feldman. 2010. Cutting the Fuse: The Explosion of Global Suicide Terrorism and How to Stop It. Chicago, Ill.: University of Chicago Press. Páginas 9-10.
Atran, Scott. 2010. Talking to the Enemy: Faith, Brotherhood, and the (Un)making of Terrorists. New York: HarperCollins. Páginas 53 – 4, 55 – 6, 114 – 15 y 290



Artículo original en el blog Katalepsis

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