El muro de la vergüenza

Es costumbre de regímenes autoritarios erigir muros y barreras alrededor de su territorio para evitar que la ciudadanía, privada de derechos civiles y económicos, vote con los pies en favor de jurisdicciones donde el Estado (y, por extensión, la élite que los instrumenta) sea menos invasivo. Es el caso actualmente de Corea del Norte, aunque existe un precedente europeo aún más ominoso: El Muro de Berlín. Este “Muro de la Vergüenza”, como fue apodado por el mundo occidental, fue levantado por la administración de Alemania del Este (la RDA, gobierno títere de la URSS) para evitar la emigración en masa, rasgo característico de los países de Europa del Este que sufrían el yugo imperialista de la Rusia Soviética.

Muro de la vergüenza

Según cifras del Ayuntamiento de Berlín, más de 100.000 habitantes de la RDA intentaron huir entre 1961 y 1988 del “paraíso” socialista. Así mismo, alrededor de 136 personas fueron asesinadas por las autoridades de la Alemania socialista mientras trataban de sortear el Telón de Acero soviético. De estos 136 homicidios, sobresale por su crudeza el de un joven cuya muerte indignó con especial contundencia la opinión pública internacional: Peter Fechter.

Peter era un obrero de la construcción de la RDA que, a sus 18 años, decidió escapar del infierno socialista junto a su amigo Helmut Kulbeik. La idea era colarse en un almacén cercano al Muro a fin de esperar una distracción de los guardias y poder saltar para después acceder clandestinamente al Berlín Occidental a través del Checkpoint Charlie. Por desgracia, Peter fue abatido a disparos por los guardias de la RDA al intentar escalar el Telón de Acero. Alcanzado en la pelvis en tierra de nadie (que en realidad estaba bajo jurisdicción de Alemania del Este), murió desangrado ante la atónita mirada de ambos bandos, que no le auxiliaron por miedo a desatar un conflicto. El gobierno comunista de Alemania del Este se anotaba otra víctima en su extensa lista de homicidios.

La tarde de ese mismo día se manifestaban espontáneamente ciudadanos berlineses en protesta no sólo contra la RDA, sino también contra la pasividad de las tropas estadounidenses. El lugar donde falleció Peter se marcó con basalto sobre el pavimento y cada 13 de Agosto se conmemora su asesinato, rindiéndole tributo. El cantante Nino Bravo compuso en 1972 una canción cuya letra evoca emotivamente el recuerdo de Peter Fechter: “Libre”:

Tiene casi veinte años y ya está 
cansado de soñar,
pero tras la frontera está su hogar,
su mundo, su ciudad.
Piensa que la alambrada sólo es
un trozo de metal,
algo que nunca puede detener
sus ansias de volar.

Este episodio se recuerda con consternación como una muestra más de los muchos ultrajes contra la libertad humana perpetrados por el Socialismo Real, que aunque cayó en desgracia en 1989 con el desplome del Muro que intento atravesar Peter, aún da sus últimos coletazos en el mundo como la bestia moribunda que es.

ValdeCarlos Valderrama Montes

Presidente de Students for Liberty Barcelona, Diplomado en Ciencias Empresariales y estudiante del Doble Grado de Estadística y Economía (UB y UPC). Blog personal: https://severidades.wordpress.com/

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