Economía experimental

Algunos meses atrás miembros de Students for Liberty Barcelona, encabezados por Meritxell y David, vieron la oportunidad de crear una serie de talleres en los que se introdujeran, de una forma simple, lúdica y práctica, conceptos básicos de la economía con varios objetivos: dar a conocer la economía como herramienta útil para comprender la sociedad (en vías de extinción en bachillerato), confrontar las ideas de mercado y libertad con las acomodadas en nuestra sociedad y aprovechando el rango de edad, ofrecer una alternativa la amplia horquilla de carreras profesionales que pueden escoger en el futuro.

Esta iniciativa fue arduamente estudiada y se prepararon sesiones experimentales que se pudieran llevar a cabo en grupos de entre 20-30 alumnos, en una hora de clase y aptos para el rango de edad considerado. Finalmente se concretaron todos los pasos en una guía lista para ser utilizada en cuanto alguna de las escuelas aceptara incluir estas sesiones en su programa docente.

Por fin, el pasado 16 de marzo se pudo concretar la primera sesión con el colegio concertado Augusta de Barcelona, a quienes queremos agradecer por confiar en nuestro proyecto. La sesión la preparamos para un grupo de primero del bachillerato social, realizándose en una hora cedida por el profesor de economía y empresa.

Ya en clase, mi compañero Albert y yo (ambos socios de SFL) quienes carecíamos de experiencia previa como profesores decidimos empezar introduciendo brevemente la asociación SFL Barcelona. Seguidamente y con intención de romper el hielo inicial con los alumnos y fomentar su participación (algo que se nos avisó sería difícil debido a que cada vez se participa menos en clase) planteamos la definición de economía: ¿Qué es?, ¿Qué cuestiones se plantea?, etc. Y así fue como empezaron a surgir las primeras respuestas: desde afirmaciones tan correctas como “..la ciencia que estudia la asignación de recursos por parte de la sociedad” hasta susurros provenientes del final de la clase como ”¡..eso no sirve para nada..!”. Se les introduce de forma simple los conceptos de “preferencias” y “utilidades” de forma simple y sin funciones matemáticas, para que puedan reconocer y comprender sus propias actuaciones durante la sesión. Una vez captada la atención de los asistentes empezamos a plantear el experimento de los cuales formarían parte en primera persona.

Este consiste en ver como cada alumno evalúa su nivel de satisfacción en tres formas de asignación de recursos. Para este, los recursos se trataban de seis variedades de golosinas que sumaban un total de 51 y las tres formas de asignación fueron aleatoria, planificada y mercado. Por supuesto, sustituyendo las golosinas reales por fotos de golosinas por tal de asegurar la integridad de estas (y evitar un potencial endowment effect) hasta el final del experimento.

El primer paso es elegir un presidente para la clase, así que dijimos manos arriba los candidatos y votaremos entre los que se presenten. Fue fácil, ya que por unanimidad eligieron todos al mismo compañero, un chico sentado en primera fila llamado Sergio (observación personal: ¿situación parecida a la realidad?). Una vez elegido el presidente, Alejando se fue con Sergio a planificar la asignación de golosinas, lo cual les llevo un buen tiempo (observación personal: ¿de nuevo paralelismo con la realidad?). Durante ese tiempo asigné de forma aleatoria las fotos de las golosinas (tal cual salían de la carpeta), 3 fotos por cada alumno hasta repartir las 51 golosinas. Seguidamente pedí que valoraran la asignación que acababan de recibir en función de sus preferencias y lo que pudieran haber recibido conociendo los otros tipos de golosinas. Las valoraciones las anotaron en una tabla con un rango disponible de 0-10.

tabla valoraciones

De este modo, para cuando mi compañero y Sergio volvieron ya teníamos recogidas las valoraciones de forma aleatoria. Así que recogimos las fotos de las golosinas y las volvimos a repartir según la voluntad del planificador Sergio. A destacar, que lo hizo de una forma bastante equitativa ya que no dejó a nadie sin golosinas, la mayoría recibieron entre dos y cuatro y predeciblemente se quedó con un número significativamente superior a los demás.

A continuación, pedimos que anotaran las valoraciones de la asignación de Sergio en el apartado 2.

Llegando a la penúltima fase, permitimos un período de 10 minutos en que se podían levantar e intercambiar las distintas golosinas en función de sus gustos para tratar de quedarse con aquellas que mayor utilidad les reportara. El incentivo previo fue anunciar que las golosinas que obtuvieran durante estos minutos serían las que finalmente se quedarían al finalizar el experimento. Cuando concluyó el tiempo de intercambio valoraron de nuevo sus asignaciones y las anotaron en el último recuadro.

Para finalizar la sesión, una forma de presentar este tipo de resultados es sumando las valoraciones de cada tipo de asignación, sin embargo, dibujamos un gráfico donde de forma muy visual quedaban representados las distintas valoraciones de cada alumno. En el eje horizontal representaríamos a cada uno de los alumnos (enumerados por ejemplo en el orden de asignación de la planificación) y en el eje vertical las valoraciones individuales con un color distinto por cada modo de asignación, rojo para la distribución aleatoria, el azul para la distribución que resulta de la planificación democràtica y el verde para la distribución final del mercado (cuidado, hay observaciones que se solapan, no es que en algunos casos solo haya 2 observaciones por alumno).

Rplot

Los puntos rojos son las valoraciones aleatorias, los azules las del planificador y las verdes las del mercado. Los alumnos pudieron apreciar claramente como en asignación aleatoria y en planificación las valoraciones se distribuyen por todas partes del gráfico, es decir de forma puramente aleatoria. Les explicamos como que estas valoraciones las obtuvieron por azar (algunos por suerte obtenían golosinas más cercanas a sus preferencias o bien porque eran amigos de Sergio y este era capaz y dispuesto a asignarles golosinas más cercanas a sus gustos y en mayor cantidad). La suma  de las valoraciones de la distribución aleatoria es de 110, la planificación democràtica de 104 i el mercado 130. Obviamente con una muestra de 17 individuos, los tests estadísticos que pudiéramos hacer no tienen poder alguno pero si más no, no contradicen la intuición económica detrás del intercambio: “Ambas partes deben esperar beneficiarse de un intercambio voluntario para que este se dé”. Siempre podríamos intentar usar bootstrap para el problema de la muestra pequeña, pero esto va más allà de lo que me propongo en esta entrada.  Es más, en casi ninguna de las valoraciones quedó por debajo de las democráticas. En los minutos finales, tratamos de extrapolar los resultados de este experimento a un caso real como pueden ser la asignación de las recaudaciones de impuestos, a que se destinan y demás, tratando de crear debate e incentivando a cuestionar el statu quo actual. Por fin, nuestro propósito de se hizo realidad y varios alumnos despertaron de su letargo cuestionándose el escenario actual, de la mano de una asignatura que quizás hubieran memorizado sin más.

alejandro alzahrawiAlejandro Alzahrawi

Estudiant del Grau en International Business Economics a la Universitat Pompeu Fabra.

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